Por: Alejandra Pedroza Marchena

Vas en carretera a media tarde con un sol que arde en tu brazo desde la ventana; empuñas las manos y aprietas el abdomen queriendo retener el litro de agua que has tomado durante el caluroso viaje. Aprietas más fuerte: los baños más próximos están a dos horas de camino.

Como alternativa para la retención a las ganas de orinar o para el temor a perder el equilibrio y que el flujo se desvíe al hacer en cuclillas, existe un dispositivo hecho para que las mujeres puedan orinar de pie, ofrecido por Toalla Sana, el negocio tapatío de artículos íntimos femeninos de la joven Cristina Aldana.

“No te tienes que quitar el pantalón, haces la ropa a un lado y colocas la parte más ancha del dispositivo hacia ti, lo inclinas un poco hacia abajo y a orinar”, platica Cristina sobre el funcionamiento  del producto,  que tiene la forma de un conducto cilíndrico con la parte superior abierta.

Además de la solución para orinar casi en cualquier sitio, Toalla Sana ofrece toallas sanitarias reutilizables y tampones que duran 10 años, productos alternativos que frenan el consumo desmedido de artículos para la menstruación y con esto se ayuda a la economía y al medio ambiente.

Las toallas reutilizables son de tela, hechas a mano por Cristina y ofrecen tres beneficios, explica la joven; primero, se evita la contaminación de las toallas sanitarias convencionales, también se utilizan productos más saludables para el cuerpo y además, el agua que resulte de lavar la toalla usada tiene propiedades fertilizantes.

Mientras que los tampones son una especie de cono que sirven de contenedor del flujo al introducirse en la vagina y pueden durar hasta 10 años.

“Es muy flexible, es de silicón grado médico, lo que te asegura que no va a dejar ningún residuo adentro de tu cuerpo”, explica Cristina que no se corren riesgos de salud al utilizar los tampones.

Dificultades para una feminidad ecológica

Una de las dificultades más recurrentes con las que Cristina se enfrenta al promover su negocio es la concepción negativa que se tiene de la intimidad femenina y con ello, el rechazo de sus productos por ser poco convencionales.

“Hemos construido un concepto negativo de la menstruación. La consideramos como algo sucio, vergonzoso”, explica la joven que el periodo menstrual y la sexualidad se mantienen como temas ocultos y por eso se rechaza la idea de lavar los desechos de las toallas o de introducirse un tampón de plástico.

Además, Cristina se encuentra con la falta de consciencia ecológica en las personas, pues antes de vender sus artículos es necesario un rato de plática con los clientes para convencer de la necesidad de artículos ecológicos en el contexto ambiental actual.

¿Dónde comprar los productos Toalla Sana?

La pequeña empresa tiene un espacio quincenal en el Ecotianguis Semades, establecido en el Ex Convento del Carmen, como una de las actividades paralelas a la Vía Recreactiva. Además, puedes contactar y ver los productos por Internet en Toalla Sana

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