TXT: Judith Guzmán  @judi_jude     Fotos: Donagí Espinosa

La semana regresa a la rutina de los lunes, la presencia del Maquinaria Fest se encapsula en los cuellos cansados, las gargantas afónicas y los pies que quedaron devastados.

El domingo se prestó a un lineup de seis bandas, donde su curaduría me deja claro que hay una búsqueda de integración musical, no tanto de definición del género. El buffet fue internacional, desde Puerto Rico, Brasil, Argentina, Inglaterra hasta E.U.

El clima benévolo fue partícipe de un festival apto para el disfrute. Al inicio la explanada lucía escasa en público, unos cuantos tempraneros ya se aferraban a la valla delantera como buenos soldados que esperaban la salida de su grupo favorito. Kita resultaba desconocido para la mayoría de los pocos presentes, con sus letras en inglés y una mujer de explosión femenina, los brasileños abrieron escenario para dejar que el público comenzara a llenar los espacios.

Después de tantos años sin sonar en vivo han regresado, Illya Kuryaki and the Valderramas prendió la mecha del baile, con su sonido característico funkero, lleno de provocaciones sexuales y acompañados de visuales con explosiones coloridas, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur irradiaron energía en cada uno de los temas que en conjunto llenaron su setlist, canciones como “Ula ula”, “Jennifer del estero” o “Coolo” fueron coreadas al unísono del movimiento.

La noche comenzó a caer y el clima se tornó más denso. Stone Sour tiene un poder sobre el escenario que conquistó a muchos, de guitarras matemáticas, donde la estructura de la armonía queda bien definida, Corey Taylor se quita la máscara de slipknot y pone a mover las melenas con su éxito “Hell and consequences”.

Sin dejar esa figura representativa que hasta ahora han tenido los vocalistas de las bandas de este Maquinaria Fest, llega Chino Moreno y todos los Deftones nos hacen sentir la música al grado de la locura. El festival reventó y no se podía esperar menos que una lluvia de cerveza y demás líquidos, tocaron “Dimond Eyes” de su última producción, “Digital Bath” y “Change (in the house of flies)” que fueron cantadas por el público hasta quedar afónicos. Un agazajo para cualquier fan y un deleite para todo escucha.

Entre las filas de los baños y las carpas de comida, algunos recuperaban fuerzas para el plato principal, otros más aprovecharon que Deftones dejó cansados a los de oído duro y lograron posesionarse de un lugar más cercano. Calle 13 salió a dar protesta de las injusticias sociales y la violencia en América Latina, cosa que ayudó a que Residente se molestara de manera fuerte al grado de las palabras altisonantes con un espectador que decidió tirarle una botella con agua. Aún así la fiesta no bajó de tono y el ritmo “encabritado” que se venía manejando desde Stone Sour se intensificó.

El tiempo transcurrió y éste Maquinaria Fest veía su final. The Prodigy arrancó con una lona gigante que enmarcaba el nombre de su nuevo disco “How to steal a jet fighther”, el escenario se tornó colorido con el set de Liam Howlet que se componía de varios sintetizadores y teclados. La fuerza de Keith Flint y su representativa imagen demoníaca transformaron una noche cualquiera de domingo en un estrepitoso contoneo musical. “Firestarter”, “Invaders Must Die” y “Smack my bitch up” sonaban como los grandes éxitos representativos que son. Dentro de todo, The prodigy no es una banda que te permite descansar, que te da una balatida para recuperar energías, todo es un constante ataque al cuerpo, tal cual es su música, fuerte y manipuladora.

Un sólo escenario fue compartido por estas 6 bandas, a excepción de la primera, todas como bandas consolidadas en la escena musical, grandes de la música contemporánea se reunieron y fueron pocos los que lo presenciaron en Guadalajara.

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