Fotos : Susana Ochoa
Crónica: Mony Morales

Hicieron lo que vinieron a hacer. A las 22:10 horas nueve luces azules vibraron en el escenario del Teatro Estudio Cavaret: gritos excitados. Música: los primeros acordes de unas notas orquestales que van uniéndose a ritmo de “Give a Little Love”. Y entran con confianza seis figuras, los integrantes del conjunto británico Noah and the Whale. Somos pocos los espectadores, tan solo unos ________ a la espera de una noche de baile y melancolía que la música indie-folk de este grupo suscita.

Comienza “Just Me Before We Met” y algunos cuerpos brincan y aplauden; los seis de traje, corbata y peinado estrafalario comienzan a remover el mar a batuta del violín que destaca en la melodía. Sigue “Life is Life” y pareciera que muchos no conocen la letra por la falta de canto. No obstante los tonos alentadores de la rola y la emoción que expiden los cautiva a todos. Se ven ojos abiertos, cabezas meneándose, pies marcando el compás.

“La siguiente canción que tenemos para ustedes se titula Give It All Back” anuncia Charlie Fink, el vocalista, mientras se quita el saco y presume su chaleco sastre. Al entonarse empuja y regresa la base del micrófono muy a los años 50; un llamado al baile.

Termino de pagar mi cerveza doble y resuena la introducción de “Shape of my Heart” y ¡cómo se nota que es uno de los sencillos de la banda! Ya todo el recinto canta y se emociona. La parte delantera del área general se siente más apretada. El grupo inglés se siente acogido y regresa el calor con una interpretación apasionada de “Rocks and Daggers” quizá una de sus canciones más emotivas por su declaración de que no hay necesidad de jugar con su corazón y los cambios en el tempo. Para cerrar este primer bloque de canciones nostálgicas aunque movidas tocan “Love of an Orchestra” que por no tener una voz femenina varía y se torna menos impactante.

Sigue el bloque romántico, como Charlie Fink lo llamó al concluirlo. Se incluye el sencillo de The First Day of Spring, “Blue Skies”, para el que las luces se tiñeron de azul, “Wild Thing”, “The Line” y “Our Window”. Comenzó a notarse que la mayor parte del público venía en pareja pues se abrazaban y mecían.

“Ahora es momento de la parte divertida del set” grita Fink y esta vez se quita el chaleco y deja ver sus suspensores. “¡Te quiero, Gran Ballena!” gritan desde el público. Y así cantan su canción más popular “Five Years Time” que tiene a la gente brincando, ¡algunos lloran! Sigue la presentación de la banda y su maestría en el instrumento que tocan, el violinista Tom Hobden es el más ovacionado.

La banda terminó el set con su más reciente sencillo “Life Goes On” dejando para el encore “Old Joy” y “The First Days of Spring”. Al final los asistentes despiertos por el despliegue de notas orquestales y metálicas de la última hora y media salieron satisfechos.


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